jueves, 26 de diciembre de 2013

CLICK ME HAPPY! (Feliz al primer click) de Olga Núñez Miret

Título: Click Me Happy! (Feliz al primer click)
Autor: Olga Núñez Miret
Amazon Media (ebook)
Páginas: 109 (estimación)

Sinopsis tomada del autor.

¿Crees en el amor a primera vista o al primer clic? ¿Crees que tu vida debería ser una novela romántica? ¿Te gustaría poder escoger el final? Si has contestado SÍ a cualquiera de estas preguntas o te han picado la curiosidad, esta novela te ofrece una oportunidad única. Puedes escoger el tipo de final que quieras: feliz, triste o neutral. 
Lilith, la protagonista, no cree en todas esas ‘tonterías románticas’. Cuando su jefa y amiga, Debbie, le pide que organice una sección de libros digitales en la biblioteca donde trabajan las dos pone en marcha una serie de eventos que sacudirán los valores y creencias de Lilith y la cambiarán para siempre. 
Su desagrado por las redes de comunicación sociales se pone a prueba y a pesar de sus intentos de aferrarse a su vida privada, y su poca habilidad tecnológica, Lilith consigue hacer varias conexiones virtuales. Sin lugar a duda la más interesante es Zane, un autor y pintor con talento y además muy atractivo. Su amistad se convierte muy pronto en algo más. Pero ¿exactamente qué? Lilith no tiene ni la menor idea. 
Una apuesta con Rowena, su mejor amiga de la infancia, le da la oportunidad de poner a prueba sus sentimientos por Zane y su relación, cuando se reúnen, esta vez en la vida ‘real’, en el maravilloso escenario de las Bermudas. 
En ese momento, tú, el lector, puedes escoger. ¿Quieres que la historia acabe con el ‘fueron felices y comieron perdices’? ¿Crees que su historia no puede acabar bien de ninguna de las maneras y es un sueño tonto? ¿O quizás te parece que en la vida debe haber algo más que historias románticas y un final neutro o un nuevo comienzo es más real? Puedes escoger el final que quieras, o puedes leerlos todos y escoger tu favorito, o incluso crear el tuyo propio y contármelo. ¡Me encantaría saber qué te ha parecido! (Te dejo enlaces para que te pongas en contacto al final). ¡No te hagas de rogar!




Es la primera novela que leo de Olga Núñez Miret, aunque soy asidua lectora de su blog, un lugar donde nos habla de literatura y nos cuenta cómo ha sido y es su experiencia como escritora. Siempre he sentido una conexión especial con las cosas que nos cuenta Olga y creo que no os debéis perder esta entrada que publicó hace un tiempo y donde resume, con su especial forma de escribir, ágil y llena de humor sarcástico, lo que significa ser un autor independiente. Somos muchos los que nos hemos sentido identificados con sus palabras. Es sencillamente genial. 

Olga Núñez Miret

Olga Núñez Miret es de Barcelona, pero vive en Londres. Es psiquiatra forense aunque también estudió Literatura Americana en  Sussex, y Criminología y Justicia Criminal en la universidad de Leicester. En fin, que con su currículum podría empapelar una pared entera de su habitación.


Sin embargo, Olga es una mujer sencilla, muy amable, de esas personas a las que, aunque solo conozcas a través de las redes sociales, les acabas tomando cariño.

Comencé a leer Click Me Happy (me encanta este título) conociendo su forma de escribir, pero ignorando cómo se desenvolvería en una novela romántica. Su estilo personal es inconfundible. Olga escribe con agilidad y precisión, los acontecimientos se desarrollan rápido y no hay tiempo para el aburrimiento. Además, posee un característico sentido del humor que la identifica, tanto en sus historias como en las entradas de su blog.

Click Me Happy es una historia actual, yo diría que bastante frecuente en estos tiempos tan tecnológicos, donde las relaciones entre las personas han cambiado sustancialmente. Chica conoce a chico por Internet y ambos parecen enamorarse, mantienen una relación excitante en las redes sociales hasta que llega el momento de dar un paso más: el de conocerse en persona. ¿Le gustaré? ¿Me gustará? Son los interrogantes inevitables. 
Cuando llega ese feliz o fatal acontecimiento, depende de cómo se mire y de cuál sea el desenlace, la autora nos hace partícipes de la historia y nos ofrece tres finales posibles. 
Llegados a un punto, tendremos que decidirnos por uno de los tres. Final 1: Triste. Final 2: Neutral. Final 3: Feliz. 
Creo que el final neutral y el triste son los que más se repiten en la vida real. Aun así, yo opté por el feliz. Qué le vamos a hacer, soy una romántica. 

Es la primera vez que leo una novela donde yo elijo el destino de sus protagonistas. Me parece una idea atrayente y agradezco a la autora su consideración hacia el lector, otorgándole la última palabra.

Os la recomiendo como lectura para estas navidades. Vais a disfrutar con el estilo de Olga Núñez y con sus personajes, esos que te ponen en la cara una sonrisa cuando, después de hacer una pausa en la lectura, sabes que pronto volverás a encontrarte con ellos.

Por último quiero felicitar a Raquel Antúnez Cazorla por el diseño de la portada, me parece muy acertada y llamativa.

¿Y vosotros? ¿Tenéis a alguien a quien hacer feliz con un clic? Podéis empezar haciendo clic en el enlace de la novela, o en el botón de compartir de este blog, también dejando un comentario o participando de este espacio. En fin, no me negaréis que os lo pongo fácil. 

Nota: Hoy 27 de diciembre, la autora me acaba de comunicar que Click Me Happy ya está disponible en papel. ¡Enhorabuena y muchos éxitos!

lunes, 23 de diciembre de 2013

FELIZ NAVIDAD
















Este año 2013 celebro la primera navidad de mi Scriptorium, y es una alegría comprobar que este rincón va creciendo poco a poco. Gracias a todos por vuestras visitas, vuestros comentarios y por llenar de vida lo que empecé hace unos meses con tanta ilusión. En estas fechas tan especiales no quiero dejar pasar la oportunidad de desearos a todos una Feliz Navidad y que el año próximo se presente cargado de salud, amor, amistad, nuevas ilusiones y mucha felicidad.

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO 2014


miércoles, 18 de diciembre de 2013

BAJO LOS TILOS de María José Moreno

Quiero empezar la entrada de hoy dando las gracias a Judith Priay por conceder a este blog el premio One Lovely Blog Award. Es el primer premio que recibimos mi joven Scriptorium y yo, y nos hace mucha ilusión. Llevamos juntos apenas ocho meses y siempre recibo palabras de cariño que van dirigidas a los dos. Desde el principio quise hacer un blog sencillo, fácil de visitar, donde toda la información se pudiera localizar a primer golpe de vista. Este lugar refleja mucho de mi personalidad; los dos somos alegres, discretos y a la vez espontáneos. Los dos podemos meter la pata hasta sonrojarnos o resultar ingeniosos y creativos. Me siento cómoda en su compañía y a él le sucede lo mismo conmigo. 



Ahora vamos al tema central de esta entrada, la novela de María José Moreno Bajo los Tilos.


Título: Bajo los Tilos.
Autor: María José Moreno.
Editorial: Ediciones B
Páginas: 131 (estimación)

 Siempre que voy a dar una opinión de una novela que tiene muchas reseñas, me pasa lo mismo: pienso que ya lo habrán dicho todo sobre ella, que no podré aportar nada nuevo. Nunca busco reseñas antiguas de la obra porque no quiero contaminar mis impresiones con opiniones ajenas que, a fin de cuentas, no son las mías. 

Bajo los Tilos narra su historia desde la perspectiva de María, una mujer joven, casada y que espera su primer hijo, en este caso una niña, y que tras la muerte inesperada de su madre descubre cosas sobre su familia que nunca habría imaginado. Elena, su madre, fallece durante el vuelo que la lleva a Nueva York. A su muerte, todos se preguntan qué hacía ella en ese avión, por qué los había abandonado sin avisar, ¿se marchaba huyendo?, ¿iba a encontrarse con alguien?, ¿pensaba volver? Todas esas preguntas se las hace María, que no ceja en su empeño de averiguar la verdad.

Tenía muchas ganas de leer algo de María José Moreno, pero he de confesar que es su novela La Caricia de Tánatos la que más llamaba mi atención. ¿Por qué me decidí por Bajo los Tilos? Sencillamente porque es un éxito de ventas. Como autora sentía una tremenda y sana curiosidad por saber qué tenía esta pequeña historia para haber captado la atención de tantos lectores. Ha sido una de las más vendidas de Amazon, y pronto estará en todas las librería bajo el sello de Ediciones B.


María José Moreno
Bajo los Tilos es una novela intimista, se vuelve hacia lo privado y hacia el análisis psicológico de los personajes. Todo lo vemos a través de los ojos de María, y el lector puede llegar a creer que ella es la protagonista. Pero lo cierto es que el personaje principal de esta historia, en realidad, no aparece en ella. Todo gira en torno a Elena, a la que vamos conociendo a la vez que su hija María va despejando incógnitas.

Es una novela cargada de emociones, y me ha gustado especialmente los pasajes donde aparece el diario de Elena. A través de él conocemos cómo fue su juventud. Está sabiamente construida para que el lector vaya descubriendo poco a poco la verdadera historia que esconde Elena y nos mantiene pegados al lector hasta el final.

Los puntos fuertes son el estilo fluido de María José, que no se pierde en descripciones superficiales, y las relaciones humanas que refleja: la relación perfecta de María con su marido, la tormentosa relación de su hermano con su padre y por último una entrañable historia de amor que queda al descubierto. Tengo que decir que me hubiera gustado conocer un poco más a Ricardo, tal vez a través de un narrador omnisciente. Es una historia que podría dar mucho de sí.

A mí me ha hecho reflexionar. Sé que es una historia de ficción, pero en la vida real estas cosas ocurren más a menudo de lo que imaginamos, sobre todo entre padres e hijos. Pensamos que conocemos a fondo a nuestros progenitores sin darnos cuenta de que ellos ya estaban en este mundo bastantes años antes que nosotros. Muchas veces desconocemos cómo fueron sus vidas, las personas que conocieron, las que amaron. No todos los padres se sienten cómodos hablando de estas cosas con sus hijos y lo más probable es que se lo guarden para ellos y jamás nos enteremos.

Recuerdo que cuando era pequeña encontré en el desván de mi casa unos diarios escritos por mi padre durante sus dos años de servicio militar a bordo del crucero El Canarias. Me resultaba fascinante leer los avatares de su vida a bordo del barco, percibir entre líneas lo que echaba de menos a mi madre. Pude ver a mi padre como un joven de veinte años. Compartir sus pensamientos de juventud fue una experiencia muy gratificante.

En definitiva, a estas alturas ya nadie duda que Bajo los Tilos es una historia que merece la pena ser leída, os la recomiendo como lectura para estas fiestas navideñas. No os arrepentiréis, así lo avalan ya miles de lectores.

lunes, 16 de diciembre de 2013

PREGUNTAS ITINERANTES PARA ESCRITORES



Ayer recibí una propuesta muy interesante de mano de la autora María José Moreno. Se trata de contestar a unas preguntas que circulan por el ciberespacio en forma de pequeña entrevista itinerante para escritores. Quiero agradecerle a María José que haya pensado en mí para pasarme el relevo. La admiro como escritora y además como ser humano. Me ha demostrado que es una persona muy generosa, cariñosa y siempre dispuesta a ayudar. Cuando uno se hace una imagen así de un escritor, sus palabras se disfrutan de una forma especial, diferente. He leído su conmovedora novela Bajo los Tilos, que ha sido una de las novelas más vendidas en Amazon. Tiene, además, otras dos novelas publicadas: Vida y milagros de un ex, y el thriller psicológico La Caricia de Tánatos.
Gracias, María José, tu entrevista me ha encantado. Podéis echar un vistazo a su blog y leer sus respuestas aquí.

Estas son las mías:

1. ¿Cuántas obras tienes publicadas?

Tengo una obra publicada: Los Ángeles de La Torre, una novela de fantasía con toques sobrenaturales. Es una novela extensa que tardé dos años en escribir. El esfuerzo ha merecido la pena, sobre todo cuando leo la cantidad de mensajes positivos que recibo. Actualmente estoy terminando la que será mi segunda novela. Abandono la fantasía para aterrizar en la vida real. Esta nueva historia narra las aventuras de tres amigas que deciden pasar sus vacaciones de verano en un pequeño pueblo de Escocia llamado Beauly. 

2. ¿Autopublicación o editorial?

Lo que me interesa es que me lean, no me importa mucho el canal. Las editoriales resultan interesantes porque colocan tu novela en las principales librerías, mientras que con la autopublicación no puedes llegar a tener una distribución tan competente. Yo elegí la autopublicación sin calibrar la posibilidad de enviar mi manuscrito a las editoriales. Nunca la envié. Había decidido que lo haría por mi cuenta. También es cierto que publicar con una editorial puede aportar cierto reconocimiento al autor. Mi única experiencia en este sentido la tuve a los pocos meses de subir Los Ángeles de La Torre a Amazon, cuando alcanzó el primer puesto en la categoría de Fantasía juvenil. Fue entonces cuando una pequeña editorial contactó conmigo. La experiencia no resultó positiva y decidí no firmar el contrato. Afortunadamente, hoy tenemos muchas opciones, como la autopublicación. Podemos elegir, algo impensable hace tan solo unos años.

3. ¿Planificas las historias al detalle antes de escribirlas o las dejas surgir sobre la marcha?

No las planifico al detalle, pero sí tengo bastante claro lo que va a suceder, sobre todo en el inicio, el nudo y el desenlace. Por el camino es cuando dejo que las lineas argumentales secundarias vayan fluyendo con naturalidad y coherencia con la línea principal. Utilizo mucho la técnica de Lluvia de ideas, tomo notas sobre un tema particular que aparece en la historia y luego utilizo las que me parecen útiles. 

4. ¿Cómo promocionas tus obras?

En las redes sociales y los blogs, ambos son herramientas muy eficaces. El único problema es la cantidad de tiempo que roban. Sin embargo, he tenido la suerte de hacer muchos amigos en estos medios y que están en la misma tesitura, de modo que nos ayudamos mutuamente a promocionarnos. Ha surgido una nueva forma de interacción entre los escritores. Coincidimos todos los días en los mismos grupos virtuales e intercambiamos opiniones, consejos y formas de conseguir que nuestras obras se hagan cada día más visibles. A muchos ya los considero mis amigos. 

5. ¿Cuánto tiempo le dedicas a escribir?

No tengo horarios establecidos, aunque suelo escribir por las mañanas cuando mi hijo está en el colegio. Con mi segunda novela estoy notando un gran cambio en el ritmo de escritura, precisamente debido a la cantidad de tiempo que se va en promocionar  la primera.  

6. ¿Has cambiado algún final después de escribirlo?

Hasta ahora no, pero si no estuviera satisfecha con alguna parte, no dudaría en cambiarla las veces que fuera necesario. Pero, en general, no le doy muchas vueltas a los textos, suelo tener bastante claro lo que quiero escribir antes de ponerme a ello. 

7. ¿Cuánto dura tu proceso de documentación?

Para Los Ángeles de La Torre tuve que documentarme sobre algunos textos apócrifos. No hay mucha información al respecto en Internet y tardé bastante en conseguir lo que estaba buscando. Quería que mis seres sobrenaturales tuvieran una base sólida para que los lectores pudieran llegar a creerse a los personajes. Ese era mi objetivo, y creo que lo que diferencia la novela de otras del mismo género. Por otro lado, la tercera parte de la novela se desarrolla en una isla del archipiélago de las Lofoten, en Noruega. Google Earth se volvió mi más fiel aliado. Mi segunda novela también necesitó  documentación, en este caso sobre la cultura y la historia escocesa. De nuevo Google Earth vuelve a ser mi herramienta favorita; he llegado a conocer el pueblo escocés de Beauly mejor que cualquier otro lugar.

8. ¿eBook o libro en papel?

Siempre he sentido fascinación por los libros, por su textura y por su olor. Pero reconozco que el libro digital es muy práctico y vivimos en una sociedad que reclama todo aquello que le haga la vida más fácil. Poder leer en mi lector digital, a oscuras, cuando la casa está en silencio y todo el mundo duerme, es una sensación nueva que me está fascinando. Al eliminar todos los estímulos que te rodean te puedes zambullir de lleno en la historia y la lectura se vive de una forma más intensa. 

9. ¿Algún consejo a los nuevos escritores?

El consejo universal en estos casos es que lean mucho y escriban mucho. Mi consejo personal es que sean exigentes con lo que escriben, que dejen enfriar sus historias y que las vuelvan a leer después de un tiempo, es la única forma de mejorar la calidad, ya que mientras estamos en el proceso de escritura no somos capaces de tomar distancia con el propio texto y todo nos parecerá maravilloso. 

Agradezco de nuevo a María José Moreno por pensar en mí para continuar con esta cadena de entrevistas y paso el relevo  a la fantástica escritora Judith Priay. Judith es una mujer con un talento especial para la narración de historias, y sus libros de fantasía se están colocando entre los más vendidos de su categoría. Seguro que sus respuestas son muy interesantes. Quiero también recompensar su esfuerzo por las mejoras que ha hecho en su blog: Judith Priay-Libros y algo más. Ha quedado precioso y desde aquí le ofrezco mi reconocimiento con este premio: 





jueves, 5 de diciembre de 2013

MIENTRAS CRECES


Llevo unos días acordándome de una canción del grupo ABBA titulada "Slipping through my fingers", muy bonita, tanto su versión en inglés como la que hicieron en español bajo el título "Se me está escapando".
Yo tenía catorce años cuando se grabó por primera vez y recuerdo que la letra no me había llamado mucho la atención.  Habla sobre padres que ven cómo sus hijos crecen y se van mentalizando de que un día emprenderán el vuelo en solitario por la vida.
Desde que soy madre, escucho la canción desde otra perspectiva, cada palabra toma un nuevo significado.

Hoy mi hijo cumple doce años. Como les suele ocurrir a los padres, le miro y todavía veo al niño pequeño, el mismo que hasta hace un suspiro me necesitaba para todo. Crecer puede que no sea fácil para él, tener que adaptarse a los continuos cambios de su cuerpo. Pero para los padres, que estamos junto a ellos desde su primer instante de vida, tampoco es sencillo darnos cuenta de que una etapa se termina y otra nueva comienza.
Todavía me siento en su cama cuando duerme. Me recreo en sus rasgos, que para mí son los más perfectos, y aún veo en ellos la expresión serena de sus primeros sueños. Mi rostro siempre dibuja una sonrisa inconsciente mientras doy gracias a Dios, a la Providencia, o a quien sea que mueva los hilos de nuestro destino, por haberme dado la oportunidad de ser madre, aunque solo me lo haya concedido una vez. Agradezco cada una de sus sonrisas, cada una de sus caricias sinceras, cada uno de sus abrazos espachurradores que me han transmitido la sensación de que para él no hay nadie en el mundo más importante que yo. Es un bucle que se retroalimenta a sí mismo; cuanto más entregamos, más recibimos, y cuanto más recibimos más estamos dispuestos a entregar. 

Noto que ya va reclamando su propio espacio, y veo que me cuesta no llenarlo de besos cuando lo tengo cerca, no pellizcarle los mofletes, esos que todavía conservan las líneas redondas de la infancia. Pero soy consciente de que el tiempo se agota, de que la etapa infantil se escapa.

Cuando era más pequeño anotaba en un diario todos sus progresos, las frases más divertidas que pronunciaba con la lengua enredada de los niños. Eran notas día a día. Y ahora, con la perspectiva que ofrece el paso del tiempo, quiero decirle que no me arrepiento de haber atendido siempre sus lloros, aunque algunos pudieran pensar que lo estaba malcriando, no me arrepiento de dejarle dormir en mis brazos o de quedarme muchas noches a su lado hasta que el sueño le vencía.

Voy guardando en un lugar imaginario todos sus "te quiero", todos sus "eres la mejor mamá del mundo", cada uno de los "ay, mamá, mamá, qué despistada eres...", dicho con tanto cariño que hasta pienso que ser despistada no puede ser malo del todo.
Sé que nunca habrá nadie que me hable, que me mire y que me abrace con tanto amor como lo ha hecho él hasta ahora.

También sé que tengo que abrir los brazos un poco más cada día, que hay que dejarlos crecer, pero no puedo evitar pensar que pronto ya no necesitará tanto mi cariño, y que llegará el momento en que puede que le molesten las demostraciones de afecto. Ojalá no. Pero por ahora, mientras las continúe recibiendo con una sonrisa, seguiré llenando mi lugar imaginario con cada una de las cosas maravillosas que compartimos.

Felicidades mi spider monkey




viernes, 29 de noviembre de 2013

LA MANO DE LA HECHICERA (Saga Hermandades) de Judith Priay

Título: La mano de la hechicera.
Autor: Judith Priay.
Formato: ebook (Amazon Media)
Páginas: 219 (estimación)


Muchos pueden pensar que como mi novela pertenece al género fantástico yo soy una lectora habitual de aventuras sobrenaturales y de fantasía. Pero lo cierto es que, aunque me gusta mucho,  no es el género que más leo.
Sin embargo, entre mis libros favoritos sí se encuentran algunas historias de fantasía: como el genial "Bosque Mitago" de Robert Holdstock, "Drácula" de Stoker o "La historia interminable" de Michael Ende. 
Por eso, aparte de mi propia historia de seres sobrenaturales, hacía tiempo que no me zambullía entre las páginas de una novela con tintes paranormales.

"La mano de la hechicera" de Judith Priay es el primer volumen de la Saga Hermandades, que consta de otros tres volúmenes (el cuarto aún sin publicar).
En ellos nos vamos a encontrar con aprendices de brujos, malvadas hechiceras y perversas maldiciones, todo ello aderezado con varias relaciones amorosas entre sus jóvenes protagonistas.

La historia de esta primera entrega se centra en una vieja mansión, cuya propietaria, la enigmática Lady Angélica, invita a su sobrina, Debby, a pasar unos días de vacaciones con ella. La chica llegará acompañada de su íntima amiga Lucy, una muchacha de carácter impresionable cuya visión tétrica de la mansión la atemoriza desde el primer momento.

Judith Priay
El lugar resulta estar repleto de misterios. En el centro de todo, una maldición que se repite desde hace muchos años y que condena a Lady Angélica a vivir en soledad para proteger a aquellos que más ama.
Todos se comportan de un modo extraño; desde la propia tía de Debby, que desconcierta desde un primer momento a las chicas, hasta el personal de servicio, que parece sacado de otro tiempo. Debby y Lucy intentan disfrutar de sus días en la mansión de la mejor forma posible, y así conocen a Matt, un chico del pueblo que ayuda en las caballerizas y por el que Debby enseguida se siente atraída.
Los problemas surgirán cuando Lucy comienza a actuar de forma extravagante, incluso temeraria, hasta el punto que Debby llega a temer por la integridad física de su amiga.

Y hasta aquí puedo leer. 

Lo más destacable de esta novela es la atmósfera tensa, misteriosa y opresiva que se respira dentro de los muros de la mansión. La autora nos va revelando unos hechos inquietantes pero no llega a desvelar qué es lo que está causando esos sucesos. La intriga se mantiene en todo momento y nuestro interés crece de forma directamente proporcional al tiempo que ignoramos la realidad, o irrealidad, narrada. El lector comparte, por tanto, las ansias de los protagonistas por descubrir el misterio y avanza con ellos en el desarrollo de la historia.

Creo que si la saga continúa por esta línea, el entretenimiento está asegurado. Yo casi había olvidado lo bien que se lo pasa uno con lecturas como esta, que vulneran las leyes de la lógica y que rompen el vínculo de lo real para instalarse plenamente en el imaginario, donde nada es lo que parece y los misterios son tan absorbentes que nos mantendrán pegados a nuestro lector. No es tan fácil encontrar autores que sepan mantener esta tensión a lo largo de toda una novela pero, en este caso, tengo que felicitar a la autora por ello.

Seguiré leyendo la saga a la menor oportunidad.



Os dejo el blog de la autora para los que queráis saber más sobre ella y sus novelas:

Libros publicados Saga Hermandades:




miércoles, 20 de noviembre de 2013

DESDE EL MAR (El Sueño del Capitán Blum)



Título: Desde el mar.
Autor: Cristina Selva.
Formato: ebook (Amazon Media)
Páginas: 122 (estimación)


Quiero hablaros de una historia que encontré de casualidad en Twitter escondida entre la marabunta de tweets que desfilan delante de nuestros ojos. Tengo que admitir que me fijé en ella atraída por la portada; un diseño precioso y sugerente de Alexia Jorques.
La autora de la novela, Cristina Selva, decidió refrescar la imagen de su obra con una portada diferente, y creo que lo ha conseguido con bastante eficacia.   Busqué la anterior portada y reconozco que la actual se ajusta mucho más a la historia. Con un simple golpe de vista ya sabemos lo que nos vamos a encontrar: aventuras en el océano y un atractivo capitán.

Casi al mismo tiempo contacté con la autora y le comuniqué que había comprado su novela. Además prometí reseña. Sí, ya lo sé, vendí los peces antes de pescarlos, y es algo que no suelo hacer. Pero en el caso del Capitán Blum fue algo instintivo, aunque también es cierto que había leído el fragmento gratuito que te ofrece Amazon y ya entonces me di cuenta de que tenía una pequeña joya entre las manos.

¿Por dónde empezar? Tal vez diciendo que Desde el Mar es una novela de las de antes, o tal vez es una obra atemporal, ajena a las modas literarias. Esta es una obra para permanecer en el tiempo, y que, como se puede leer en el banner, fue finalista del X Premio literario Nostromo, "La aventura marítima".

La historia comienza con un viaje a través del Atlántico, rumbo a las colonias españolas del Nuevo Mundo. Una mujer y su hija María se embarcan en "El Sueño", la goleta gobernada por el joven y carismático Capitán Blum.
Durante los tres meses que dura la travesía, las aventuras se suceden y vamos conociendo a los personajes y sus circunstancias. El capitán, un hombre solitario que tiende a entregarse con frecuencia a sus pensamientos, encuentra en la compañía de la niña un alma gemela con quien charlar y compartir secretos. A María le sucede lo mismo: a falta de otros niños con los que jugar se divierte timoneando el barco y enredando con Tiburón, el perro del capitán.
Cuando la travesía llega a su fin sus vidas se separan.
Pero el destino es a veces caprichoso.
No voy a contar nada más para no desvelar la trama, pero aparte de estos lazos de amistad que unen a la niña con el capitán de una forma especial, también encontraréis una historia de amor preciosa, tesoros olvidados en las profundidades del mar y extraordinarias criaturas marinas.

Tengo que decir que si en vez de una novela hubiera sido una película, habría aplaudido al final del pase. Me emociono con las cosas que me gustan y esta novela es de lo mejor que he leído últimamente. Está escrita de una forma exquisita, muy cuidada, y la narración te va meciendo como si de verdad estuvieras en el océano y sintieras el suelo de cubierta bajo tus pies cabalgando arriba y abajo las olas.
Subí a bordo en el primer capítulo y me instalé en un rincón de la proa. Allí acurrucada observé al capitán y lo acompañé en su soledad, en la profunda melancolía en la que a veces se dejaba caer. Me hubiera gustado no ser un pasajero invisible y poder ayudarlo en sus momentos de abatimiento, porque el Capitán Blum es uno de esos personajes que te va enamorando a medida que lo vas conociendo.  
La autora me comentó: "Ojalá te guste y te enamores del capitán tanto como lo estoy yo".
Ambas cosas se han cumplido.
Porque hay personajes que se escapan de la mente de sus creadores para instalarse en los recuerdos de los que osamos compartir sus vivencias, sus aventuras, manteniendo un hilo intangible parecido al creado en los sueños, que no puede tocarse, pero no por ello deja de ser intenso.

Desde el Mar es una historia que ya ocupa un lugar en mi corazón. Os la recomiendo a todos. Es como un bocadito delicioso de literatura que no solo te dejará un buen sabor de boca sino que perdurará en tu memoria.

Os dejo con un fragmento:

«El capitán, el más alto de todos, saludaba a los pasajeros con una leve inclinación de cabeza, muy serio, y les daba la bienvenida a cada uno de ellos. A los señores les apretaba la mano fuertemente, y a las señoras se la besaba. Tenía una mirada limpia y franca, algo afligida, y una sonrisa tímida pero, al igual que sus ojos, rebosante de nobleza. Cuando María le ofreció su mano, él la cogió suavemente y se la llevó a los labios sin llegar a rozarla. Fue entonces cuando pudo percibir el particular aroma del señor Blum, una mezcla de tabaco fresco, agua de mar y algo más, algo personal, atrayente, fascinante y misterioso que le llamó poderosamente la atención. Olía a piel caliente, a juventud, a vigor y a mundos lejanos».

Blog de la novela: http://desdeelmarlanovela.blogspot.com.es/

Página de Facebook: https://www.facebook.com/DesdeelMarlanovela?fref=ts



viernes, 15 de noviembre de 2013

ESCRITORES FAMOSOS Y SUS MANÍAS

Hoy os traigo una recopilación de las manías más extrañas de los escritores famosos. Algunas son bastante sorprendentes, y sino leed.

Alejandro Dumas
Alejandro Dumas vestía una sotana roja, de amplias mangas, y sandalias para inspirarse. Parece ser que su prosa flaqueaba si no hacía esto.

John Milton escribía envuelto en una vieja capa de lana, al estilo fantasma.

Víctor Hugo repetía sus frases en voz alta, hasta que le parecían correctas. Entonces se sentaba corriendo a escribirlas antes de que se le olvidaran. También cuentan que entregaba sus ropas a un criado y le pedía que se las guardara durante un periodo de tiempo determinado, y que no se las entregase por muy encarecidamente que se lo rogara. Así evitaba la tentación de evadirse de sus escritos.

Al parecer, García Márquez necesita una temperatura determinada en su lugar de trabajo. (Yo eso lo entiendo. Es muy difícil escribir con los dedos ateridos por el frío o, por el contrario, sudando como un pollo). También le gusta en su mesa una flor amarilla.

Balzac
Balzac se acostaba a las seis de la tarde y daba orden a una criada para que lo despertara a medianoche. Entonces se vestía de monje (qué manía con las túnicas, capas y sotanas) y se ponía a escribir de forma ininterrumpida de doce a dieciocho horas, consumiendo una taza de café tras otra.

Asimov escribía de siete a ocho horas al día, de lunes a domingo. Su media eran treinta y cinco páginas por jornada.

Haruki Murakami se levanta a las cuatro de la mañana y trabaja seis horas. Por la tarde corre  diez kilómetros, escucha música y se va a la cama a las nueve.


Vargas Llosa
 Vargas Llosa empieza a escribir a las siete de la mañana y se rodea de figuras de hipopótamos de todas clases.

Rousseau se marchaba al campo porque necesitaba absoluto silencio, algo parecido a lo que le ocurría a Montaine, pero este se encerraba en una torre.

Marguerite Duras
Lord Byron escribía con trufas en el bolsillo, porque su olor le inspiraba, y Hemingway con una pata de conejo tiesa, que supongo no olería a trufas, sino más bien a... ¿pata de conejo tiesa?

Marguerite Duras lo hacía -escribir- con una botella de whisky al lado porque así le parecía que estaba en un bar, y ese ambiente le gustaba. Lo que no sé es si se la bebía. Sartre iba más allá y combinaba ruido, tabaco y alcohol, cosa que, al parecer, le producía una serena calma.



Miller
Steinbeck
Steinbeck solo trabajaba con lápices redondos porque los de aristas no le parecían cómodos y le hacían daño en los dedos.  Por el contrario, Miller trabajaba mejor cuando estaba incómodo pues decía que solo lo incómodo hace volar la imaginación.

Por último, a Neruda le gustaba escribir con tinta verde.

En fin, será cuestión de genios... 

miércoles, 6 de noviembre de 2013

LECTORES ALFA, LECTORES BETA Y COLABORADORES



Cuando escribí Los Ángeles de La Torre, la lista de personas que me ayudaron fue larga. Los amigos y la familia siempre estaban dispuestos a ayudarte, sin quejarse, leyendo tus escritos (aunque no les interesase un pimiento lo que escribías) y ofreciéndote sus consejos. 
Por mucho que yo les diga, no se imaginan lo importante que son en todo el proceso de escritura.

Deben saber que existe un nombre para ellos: son los lectores beta, los que leen tu obra antes de que sea publicada. El lector alfa, en este caso, es el mismo autor o escritor. 

Como estos lectores beta suelen ser del entorno del autor, normalmente la colaboración fluye bastante bien. Pero cuando se trata de buscar ayuda externa los resultados suelen ser diferentes. Yo reconozco que no me atrevía a abrirme al mundo y preguntar, aunque las opciones a golpe de un click  fueran infinitas. 

Todavía recuerdo lo contenta que me puse cuando el Instituto Meteorológico de Noruega respondió a mis preguntas sobre el clima y las horas de luz en las Islas Lofoten, o cuando un viajero desconocido me describió con detalle su viaje a Cabo Norte. Google Earth ayuda mucho en estos casos, pero de momento no tiene nariz para describir los olores de un lugar, ni tampoco sabe decirme cómo se siente la brisa que sopla del norte, y si ésta es diferente de la que viene del sur o del oeste.

Esto me animó mucho, y con mi segunda novela (que llevo escribiendo un año) no he tenido tantos reparos a la hora de preguntar. He  comprobado que la gente y las instituciones suelen ser muy amables y no escatiman esfuerzos para resolver tus dudas. Hasta ahora esa es mi experiencia. Y si tengo que describir las Cullins Negras en la escocesa isla de Skye quién mejor que alguien del lugar para que me verifique si es cierto que esas montañas tienen uno de los amaneceres más hermosos del planeta.

Mi  lista de agradecimientos no va a ser corta.

Mi nueva historia se desarrolla entre Barcelona y un pueblecito de Escocia llamado Beauly. No es una novela de highlanders, pero sí están muy presentes la cultura y la música de ese país.

La semana pasada recibí un correo de Kenny Fraser donde me recomendaba unas páginas fantásticas de música escocesa, para que pudiera escoger a mi gusto, y hoy he recibido una larga carta de Jamesie Johnston, componente de la banda de música tribal escocesa Albannach, respondiendo a algunas cuestiones que necesitaba saber para ambientar bien mi historia.

Jamesie ha sido muy amable. No solo ha respondido a mis preguntas, sino que me ha dado información extra cargada de emoción y sensibilidad. Su carta me ha emocionado y me ha abierto los ojos hacia el sentir de todo un pueblo. Se lo agradezco mucho. Os invito a descubrir su banda llena de ritmo. Me gusta mucho la música escocesa, quizá porque soy del norte de España y me pasé un año entero aprendiendo a tocar la gaita, aunque, afortunadamente para la salud auditiva de mis vecinos, no lo conseguí.
Mi amable colaborador es el que lleva el pelo más largo y da saltitos con perfecto dominio de su cuerpo, lo cual no deja de ser un reto cuando se carga con un tambor tan grande como ese.

¿Cuál es vuestra experiencia con los colaboradores?






martes, 5 de noviembre de 2013

EL RELATO BREVE Y MANUEL NAVARRO SEVA

Título: Otras cosas que no te conté.
Autor: Manuel Navarro Seva.
Formato: ebook (Amazon Media)
Páginas: 68 (estimación).


Siempre he admirado a los autores de  relatos cortos. Hace falta ser un escritor muy hábil en el uso de la palabra y en el manejo certero de los adjetivos para contar una historia en pocas líneas. Se requiere condensar la narración en la acción y no en la anécdota, no hay lugar para largas descripciones, o divagaciones morales o psicológicas, y el autor debe centrarse en lo que sucede, sin tiempo ni espacio para más exposiciones.

Con estas limitaciones se hace imprescindible que el autor desarrolle su relato dejando parte del mensaje implícito entre líneas, para que el lector pueda extraer lo que falta, lo que no está dicho.

Tendemos a pensar que un relato breve es un resumen de una historia, y no es así. Un relato, aunque sea corto, es una historia donde cada  frase cuenta.

Uno de los retos más difíciles, en todos los géneros literarios, es dejar una huella en el lector, y esta dificultad se multiplica  en el caso del relato corto por las mismas limitaciones de las que hablaba antes. No hay tiempo ni espacio para calar hondo en la mente del lector. El efecto que queremos producir debe ser inmediato.

 Para lograr sembrar en el lector una reflexión, un sentimiento o simplemente un eco en su interior, los escritores de relato breve recurren al impacto emocional en las primeras líneas o al giro inesperado en las últimas. Es por ello que, aunque las historias que nos cuentan son cortas, están cargadas de emoción, suspense, drama o humor.

Suelo leer varios libros a la vez, y siempre termino primero el que más me va gustando. Combino la lectura de un autor consagrado o un clásico, con un autor independiente. Esta vez me decidí por los relatos cortos porque quería algo ligero que me desconectara de otra lectura que me estaba costando terminar. Pensé que leería un par de relatos cada noche y, cuando los terminara, podría retomar el otro libro con más ganas.

La pena es que solo me han durado dos noches. Disfrutaba tanto de cada pequeña historia que siempre quería leer otra más, y luego otra. 

Elegí «Otras cosas que no te conté», de Manuel Navarro Seva porque me descargué la muestra en mi kindle y me gustó el primer relato. Me sorprendió lo cercanas que son las historias, que parecen estar sacadas de las experiencias cotidianas del autor a lo largo de los años. Hay historias tan sencillas que estoy segura de que todos nos podemos sentir identificados con alguna. A mí me ha pasado. Pero no todos los relatos están basados en la cotidianidad, también los hay que tienden hacia el suspense o incluso hacia el surrealismo. 

Algunos me han hecho reír, como el genial relato «Los restos del abuelo». Que me perdone el autor si se trataba en verdad de su abuelo, pero está narrado de una forma magistral, con el toque justo de humor que, a mí personalmente, me ha provocado varias carcajadas.

Ha sido una lectura muy agradable, con un estilo impecable y una prosa muy cuidada que hará disfrutar a cualquier lector, tanto si es aficionado al relato como si no.


martes, 29 de octubre de 2013

SONRISAS DE ARENA


Ayer me acordé de Jamal, como tantos días. A veces miro las fotos y los recuerdos se amontonan nítidos, poco distorsionados por el paso del tiempo.
Jamal tenía ocho años recién cumplidos cuando viajó a España procedente de Tinduf. Era la primera vez que abandonaba los campamentos de refugiados, que dejaba atrás la arena del desierto y el sol implacable de los meses de verano. 

Estaba tan asustado que apenas pudo contener las lágrimas. Se las limpié con la mano y le sonreí para transmitirle un poco de confianza. No me impresionó su aspecto; ya me lo esperaba. Lo que sí me sorprendió fue la cantidad de arena que podía albergar un cuerpo tan pequeño. Era gruesa, de color albero, y que llegó a teñir el agua de la bañera de un color intenso. Lo peor fueron sus botas; no hubo manera de deshacerse de la arena por muchas veces que las sacudiera.

Estaba tan cansado que se durmió casi al instante, y lamenté mucho tener que despertarlo cuando, su padre primero y su madre después, lo llamaron por teléfono. Entonces escuché por primera vez su tono de voz infantil y la cadencia de su idioma.
Me hubiera gustado hablar con su madre; era fácil ponerse en su lugar e imaginar su preocupación. Seguro que llevaba tiempo preguntándose cómo sería la familia con la que su hijo pasaría esos dos meses, si le tratarían bien, si respetarían sus costumbres. Quería decirle que estuviera tranquila, que cuidaríamos de Jamal como si fuera nuestro propio hijo. Pero el idioma fue una barrera infranqueable.

La única comunicación con su familia fue a través de una joven prima que pasaba el verano en Barcelona. Gali hablaba español bastante bien y con ella me enteré de detalles relevantes del pequeño saharaui que habíamos acogido en nuestra casa.
Jamal había venido engañado.
 
-Jamal no quiere ir España  –me dijo su prima la primera noche-. Él siempre con su madre todos sitios. Yo dije Jamal: no preocupes yo voy buscar Jamal en España y volvemos Sahara.

Las consecuencias de esta promesa las sufriríamos durante la primera semana de Jamal con nosotros.
A la mañana siguiente, cuando despertó, echó un vistazo a la habitación. Dormía en el mismo cuarto que mi hijo porque sabía que no les gustaba dormir solos. Sus ojos estaban tristes y recuerdo que se quedó mirando fijamente un mapa de España que adornaba las paredes del dormitorio y que mi hijo utilizaba para aprenderse las comunidades autónomas.
Jamal no hablaba español pero se sabía las provincias mejor que nosotros. Entonces me preguntó, señalando el mapa:

-¿Barseluna?
-Aquí -dije colocando el dedo sobre la ciudad condal.
-¿Asturia?
-Aquí -volví a responder desplazando el dedo hacia el oeste.
-¿Castilla Mancha? ¿Castilla Lon?

Fui respondiendo a todo su interrogatorio, que pasó por las principales provincias y comunidades. Entonces sus ojos se fijaron en una pequeña maqueta de avión que reposaba en una estantería. Se dirigió hacia allí y la cogió. Luego se acercó de nuevo al mapa.
Situó el avión sobre Barcelona, pronunció el nombre de su prima y viajó imaginariamente hasta Asturias. Allí el avión de juguete volvió a hacer una parada corta para recogerse a sí mismo, y por fin el avión voló por la habitación mientras el niño pronunciaba el nombre mágico.
-Sahara.
Esa misma mañana, Jamal se colocó su pequeña mochila a la espalda y se parapetó en la puerta.
-Gali -dijo cuando lo interrogué con la mirada.
Tardó mucho en comprender que su prima no vendría a buscarlo. Fueron unos días de llantos, rabietas desesperadas, gritos y brazos alzados al cielo implorando a su Dios.
-¡España, no! -gritaba a pleno pulmón-. ¡Sahara! ¡Sahara!
No hacían falta más palabras.

Fue otro niño saharaui, que llevaba varios años veraneando en España, quien le hizo comprender. Le explicó que pasaría el verano con nosotros y que intentara disfrutar y aprovechar el tiempo.
Entonces Jamal se relajó. Hasta que una segunda preocupación vino a instalarse en el lugar de la primera. El jalufo.
Cada vez que se sentaba a la mesa, la misma pregunta:

-¿Jalufo?
-No, pollo -dije, y moví los brazos como si fueran alas.
-Pollo -repitió con buen acento.
Si le ponía pescado:
-¿Jalufo?
Si le ofrecía cordero:
-¿Jalufo?
Si le daba un DanUp:
-¿Jalufo?

Hasta que le rogué a su prima que le explicara que yo no  iba a darle cerdo, y que podía comer tranquilo.
Fue mano de santo, y Jamal empezó a comer como si su pequeño estómago no tuviera fondo.
Los reconocimientos médicos fueron otro asunto peliagudo. Tenía terror a las agujas, y fueron necesarios dos intentos, en días distintos, y un equipo entero de enfermería para poder extraerle la sangre.

Al principio todo le sorprendía. Nunca había visto una escalera, una ducha, una lavadora. Tuvo que aprender a usar el baño, a dormir en la cama sin caerse,  a cruzar una carretera, a interpretar un semáforo. Descubrió la inmensidad del mar, la belleza de los ríos, la amplitud de los centros comerciales, la mega pantalla del cine, lo divertido que es la piscina, que no todos los perros son salvajes y que las ortigas pican como el demonio.

Después de la primera semana ya comprendía gran parte de lo que le decíamos, y en quince días ya se comunicaba bastante bien. Fue algo sorprendente. Al final del verano, cuando su dominio del idioma era asombroso, Jamal me habló de su tierra, de su desierto amado. Me contaba lo que hacía en la escuela, y que a veces se ocupaba de las cabras de su tía. Decía que su padre no tenía coche, y que su madre tampoco. Me enteré casi al final de que  Mojama, a la que nombraba a menudo, era en realidad su hermano Mohamed.

Enol y Jamal
Reconozco que fue el verano más intenso de mi vida. El mío y el de toda la familia. Para mi hijo tampoco fue fácil. Tenía la misma edad que Jamal, y de repente tuvo que hacerle hueco a un niño desconocido al que los adultos prestábamos demasiada atención. Tuvo que compartir su cuarto, sus juguetes, su ropa, el cariño de sus padres y, para colmo, Jamal resultó ser un crack con el balón, que además lanzaba piedras como nadie y que casi siempre ganaba a las Tres en Raya. Jugaban, discutían, se peleaban, hacían las paces… Y vuelta a jugar, a discutir, a pelear... y así todo el verano.

Todo el mundo me decía que después de dos meses en España muchos niños no quieren volver al desierto. Otros opinaban que en este lado del mundo les creamos unas necesidades que hasta entonces no tenían. Pero lo que yo vi el día de la despedida fue algo bien distinto. Los niños volvían a su casa, daba igual que su hogar estuviera en una jaima en el desierto. Volvían con sus familias cargados de buenos recuerdos, con las maletas repletas de regalos y cosas útiles. Marchaban orgullosos y deseando encontrarse con los suyos. Pero lo más importante es que habían pasado dos meses alimentándose correctamente y respirando un aire libre de arena. Los reconocimientos médicos paliaron sus carencias, tanto alimenticias como oftalmológicas o dentales. Volvían fuertes para que sus pequeños cuerpos resistieran mejor un año más en los campamentos.

El gobierno intenta redimir de esta forma sus errores del pasado.    


Ayer me acordé de Jamal, como tantos días. Su sonrisa forma parte de nosotros, de la misma forma que nosotros formaremos parte de sus recuerdos para siempre.

martes, 22 de octubre de 2013

DETRÁS DEL CRISTAL de Mayte Esteban

Título: Detrás del cristal.
Autor: Mayte Esteban.
Formato: ebook.
Ediciones B, 2013.
Páginas: 214 (estimación)

Desde hace casi un año la lista de escritores que incrementan mi registro de amistades en las redes sociales se ha multiplicado hasta el infinito. Me encantaría leerlos a todos, la verdad, porque estoy segura de que todos se dejan la piel a tiras en cada párrafo, en cada diálogo y, al final, acabamos conociendo parte de su personalidad a través de sus obras.

Hoy vengo a hablar de una autora a la que conocí en un grupo literario. Su forma de expresarse me llamó la atención dentro de ese ambiente intuitivo y semioculto que se genera en las redes sociales y que, definitivamente, ya forma parte de nuestras vidas.

Creo que Mayte Esteban es una de las autoras que más pone de ella misma en todo lo que escribe. Me gusta esa percepción de sinceridad que se desprende de sus palabras, habla desde una perspectiva franca y a veces íntima, y cuando uno se muestra tal como es su mensaje siempre cala en la mente del que lee.

Hace tiempo que quería leer una novela suya. Tenía varias donde escoger. «La Arena del Reloj» estaba entre mis favoritas, pero al final me decidí por «Detrás del Cristal», recientemente fichada por Ediciones B.

«Detrás del Cristal» es una historia que entrelaza varias vidas, aunque el centro de la trama gire en torno a Ana Iriarte y Andrés Gálvez. Ana es una joven que tiene un bebé de diez meses, es madre soltera y su situación económica está al borde del colapso. Su urgencia por reunir dinero, para que su casero no la desahucie por impago, la empuja a cometer una locura: dejar a Pablo, su bebé, en la puerta de un desconocido mientras ella trabaja durante unas horas en un bar. Con el bebé, una nota: «Cuídalo un rato, por favor. Después vengo a buscarlo. Se llama Pablo. Gracias». El depositario del bebé es Andrés, un joven ejecutivo que está a punto de partir de vacaciones hacia el Caribe, y sabe tanto de bebés como Ana sabe de especulación financiera.
A partir de este hecho os podéis imaginar la situación.

Los personajes secundarios están ligados de una forma directa con los protagonistas, y aunque la novela es corta nos muestra casi todas las dimensiones de las relaciones humanas: amor, amistad, ternura, codicia, maldad, traición, maltrato, desesperación, remordimiento… En fin, que lo tiene todo para atrapar al lector.

Reconozco que al principio me costó comprender la actitud de Ana, tal vez porque soy madre y sólo de pensar en dejar a mi hijo tan pequeñito con un desconocido me entran escalofríos. Pero esa falta de empatía con la protagonista pronto se ve superada por la atracción que genera el dúo de Andrés y Pablo. Ambos te cautivan y te arrancan muchas sonrisas. Los apuros que Andrés atraviesa durante las primeras horas con Pablo, al que tiene que alimentar, vestir, bañar y consolar, son muy tiernos y divertidos.
Según avanzaba en la novela me iba reconciliando con Ana. A fin de cuentas este es uno de los puntos destacables de la historia: que los personajes son personas normales, con todos sus defectos e imperfecciones, alejados del prototipo de personaje perfecto que sabe qué hacer en cada momento, aquellos que siempre encuentran ideas brillantes para resolver sus problemas. Es verdad que ese tipo de personaje nos gusta mucho, y cuando nos encontramos con algunos cuyos actos no son tan comprensibles, amusgamos las orejas y nos cuesta ponernos en su lugar.
Pero así es la realidad, imperfecta.

El tema del maltrato también está presente. Mayte Esteban lo muestra sin profundizar en exceso, lo suficiente para hacernos reflexionar. Una pregunta se abre camino entre los párrafos: ¿Qué haríamos si tuviéramos conocimiento de que un amigo o amiga está siendo maltratado por su pareja? ¿Intervendríamos? 

En fin, que «Detrás del cristal», es una historia para tener en cuenta. La disfrutarás al mismo tiempo que te hará reflexionar.

Por cierto la preciosa portada es obra del autor Iván Hernández con quien tuve el placer de trabajar en el diseño de la portada de mi novela. Creo que tiene un talento innato para crear.

Para saber más sobre Mayte Esteban podéis visitar aquí su blog personal.

Ahora os dejo con un pequeño párrafo:

«A veces somos estúpidos y las novedades nos seducen, impidiéndonos ver que lo mejor ya lo tenemos. A veces nos dejamos llevar por personas que dibujan para nosotros un escenario donde somos las estrellas principales, sin darnos cuenta que las luces del teatro deslumbran tan sólo por un par de horas, apagándose de pronto y dejando el alma en la más completa oscuridad».